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Descripción general del contenido del recurso.
Resumen: El cáncer de próstata (CaP) es uno de los tumores más frecuentes y una causa importante de mortalidad masculina. El uso rutinario del antígeno prostático específico (APE) ha permitido disminuir la mortalidad específica; sin embargo, su baja especificidad ha llevado a un sobrediagnóstico y sobretratamiento de la enfermedad. El objetivo de esta revisión es sintetizar la evidencia reciente sobre estrategias de detección precoz en el contexto de medicina personalizada.El riesgo de CaP está determinado principalmente por edad, antecedentes familiares, factores modificables (ej. obesidad, dietas ricas en grasas) y alteraciones genéticas, como BRCA2 y HOXB13, asociadas a enfermedad más agresiva. El tamizaje actual se enfoca en detectar un cáncer clínicamente significativo. El uso del APE disminuye la mortalidad específica, pero no impacta la mortalidad global, y el tacto rectal tiene escaso valor como herramienta de tamizaje.Las guías internacionales recomiendan un enfoque individualizado basado en riesgo, iniciando entre los 45–50 años o antes en grupos de alto riesgo. La resonancia magnética multiparamétrica (mpMRI) se ha consolidado como herramienta clave, reduciendo biopsias innecesarias y la detección de tumores no significativos.La utilización de biomarcadores sanguíneos y urinarios puede mejorar la estratificación de riesgo, pero su uso es aún limitado. Nuevas estrategias como biopsia líquida e inteligencia artificial prometen optimizar la detección precoz. La estrategia actual de tamizaje se basa en un modelo multimodal que prioriza la detección de enfermedad clínicamente significativa y reduce intervenciones innecesarias. Abstract: Prostate cancer (PCa) is one of the most common malignancies and a significant cause of male mortality. The routine use of prostate-specific antigen (PSA) has contributed to a reduction in disease-specific mortality; however, its low specificity has led to overdiagnosis and overtreatment. The aim of this review is to summarize recent evidence on early detection strategies within the context of personalized medicine.PCa risk is primarily determined by age, family history, modifiable factors (e.g., obesity and high-fat diets), and genetic alterations such as BRCA2 and HOXB13, which are associated with more aggressive disease. Current screening strategies focus on detecting clinically significant cancer. PSA-based screening reduces disease-specific mortality but does not impact overall mortality, and digital rectal examination has limited value as a screening tool.International guidelines recommend a risk-adapted, individualized approach, typically starting between 45–50 years of age or earlier in high-risk populations. Multiparametric magnetic resonance imaging (mpMRI) has become a key tool, reducing unnecessary biopsies and the detection of clinically insignificant tumors.Blood- and urine-based biomarkers may improve risk stratification, although their use remains limited. Emerging strategies such as liquid biopsy and artificial intelligence show promise in optimizing early detection. Current screening strategies are based on a multimodal model that prioritizes the detection of clinically significant disease while reducing unnecessary interventions.