Summary
Descripción general del contenido del recurso.
Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares 1547 - Madrid, 1616). El más reconocido escritor de las letras hispanas guarda consigo una vida llena de aventuras que le permitió tener el material necesario para sus obras. Habiendo tomado las armas en su Juventud y tras varias peripecias, de nuevo en Madrid, se dedicó de lleno a la literatura. Publicó La Galatea (1585), novela pastoril y se representaron sus comedias Los tratos de Argel y La Numancia. En 1603 pasó a Valladolid, donde entonces radicaba la corte, y en 1604 a Toledo. Por esas fechas escribe, Don Quijote de la Mancha, cuya primera parte aparece editada en 1605. Las aventuras del célebre caballero andante y de su escudero Sancho Panza sólo pretendían, en un principio, ser una parodia satírica de las novelas de caballería, pero a medida que se desarrollaban, tomaban una significación mucho más profunda: describían la inadaptación del idealista en el mundo real. Este mundo real se hará más tangible, cuando en 1613 aparezcan El viaje al Parnaso y Las Novelas Ejemplares. Aquí, Cervantes, crea unas narraciones cortas, libres de los cánones anteriores y autónomas. Cada novela es una historia verosímil que conlleva “algún ejemplo provechoso”. La lectura de cada una de ellas (La gitanilla, El amante, liberal Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre, El celoso extremeño, La ilustre fregona) permitirá a quien las lea, recrear la España del siglo XVI, siendo testigo de los contrastes que se vivieron en aquel Siglo de Oro. Son novelas cuyo tema central es el amor; un amor real que se enfrenta a múltiples sucesos que no hacen sino fortalecer el sentimiento de los amantes. La trascendencia de este libro lo es por sus temas y la realidad social que se equipara a la nuestra, haciendo de ella una obra contemporánea. La hermosa “Gitanilla” pide a su noble amado trocar sus buenas virtudes y ser un gitano, éste acepta las condiciones y acata una forma de vivir que hará que el lector no pierda hilo para saber si conquista o no a su amor. “El licenciado Vidriera” jocosamente criticará a su época y se verá perjudicado por no corresponder a un amor. Y qué decir de Ricadero, quien, contra sus principios cristianos, ha de hacerse a la mar para ganar el amor de Isabel, en “La española inglesa” una historia conmovedora que denota cuán tortuoso puede ser el camino del amor. Más aún, el lector podrá sentirse lacerado por el ultraje de Ricardo contra Leocadia, y no podrá menos que emitir un juicio ante el inesperado desenlace de “La fuerza de la sangre”. No nos resta más que hacer una invitación a recorrer cada una de estas historias memoriales, para que el lector guarde en sus recuerdos los avatares de cada amante por conquistar el amor que a sus vidas corresponde. Este quedará, finalmente agradecido con la pluma de Cervantes, quien logra recrear toda una época con historias cotidianas o sucesos que incluso, pareciendo irreales, son tan verídicos como aquellos que a cada uno nos han ocurrido en nuestra no menos ejemplar vida.